3.2 Valor de uso, valor de cambio, plusvalía

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En el análisis del concepto de beneficio económico o plusvalía, y la conversión del ser humano y su fuerza de trabajo en mercancía, Marx concreta el mecanismo que da lugar a la alienación económica: lleva a cabo una distinción entre el valor de uso, el que tiene un objeto para satisfacer una necesidad, y el valor de cambio, que es el que éste tiene en el mercado. Al igual que los objetos producidos por el trabajo, el mismo trabajo deviene en mercancía con un valor en el mercado sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Su valor de uso consiste en su capacidad productiva y su valor de cambio está en el salario pagado por ella. El beneficio económico generado por el trabajo no solo queda al margen del productor, sino que repercute en contra de sus propios intereses: entre el valor de cambio pagado por la fuerza de trabajo, incluyendo salarios y el resto de los costes generados en la producción (materias primas, maquinaria, gastos financieros, etc.), y el valor de cambio en el mercado de los productos creados por el trabajo, existe una diferencia a favor llamada plusvalía, un beneficio que no revierte en el trabajador, sino que queda a favor del propietario de los medios de producción, del capitalista.
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El fetichismo de la mercancía.

La palabra fetichismo es definida como culto a ídolos u objetos a los que se les atribuye poderes sobrenaturales. Freud empleó este concepto para explicar el fenómeno de la fijación sexual sobre una prenda o una parte del cuerpo. También Karl Marx empleó esta metáfora para denunciar el modo en que la sociedad burguesa dota de valor intrínseco a los objetos, al margen de los productores, en función de los mecanismos de intercambio.

Los objetos producidos son el resultado del trabajo humano y en su valor de uso viene a satisfacer nuestras necesidades. Aunque en este sentido son percibidos con nitidez, el producto de trabajo, como mercancía, llega a adquirir un valor enigmático en la medida en que ésta es el reflejo, no ya de la cantidad de trabajo invertida en su realización, sino del carácter social del propio trabajo, como caracteres objetivos del propio producto. En cuanto mercancías, su valor es atribuido a ellas mismas, en relación con su valor de cambio. El fetichismo es para Marx ese proceso mediante el los productos humanos parecen adquirir un valor autónomo en relación con los demás productos y los seres humanos.
 
Si te interesa este asunto, puede que te sea de utilidad la lectura del siguiente artículo. Partiendo del análisis del economista norteamericano Paul Sweezy, un estudiante de ciencias políticas llamado Jorgi Porras lleva a cabo un comentario sobre determinados conceptos que son determinantes para la comprensión de la crítica marxista del sistema económico: valor de uso, valor de cambio, trabajo y valor, trabajo abstracto y fetichismo de la mercancía. Lo tienes en este enlace del blog Murga Económica.